Televisores TCL
Análisis TCL C8K…¿Más es siempre MEJOR?
La C8K llega arrasando: Unboxing y primeras impresiones
¡Madre mía, chaval! Si ya la C6K me dejó con la boca abierta, ¿qué podemos decir de su hermana mayor, la TCL C8K? La emoción que se siente al tener entre manos una tele de este calibre es indescriptible. De verdad, TCL ha conseguido que su modelo más codiciado y deseado del año sea una realidad que está en boca de todos.
Se habla de ella como una súper ventas potencial para las fechas más señaladas como el Black Friday o las Navidades. Y no es para menos, porque al sacarla de la caja ya se nota que estamos ante un televisor que va muy, muy en serio.
¿Quieres verla en acción?. Pues no te pierdas el vídeo del análisis:
Lo primero que llama la atención es la sensación de estar ante un producto premium. Desde la caja, el embalaje y esa sensación de ser el primero en estrenarla, hasta el diseño y los materiales. En esta ocasión, la unidad que he tenido el placer de probar, gracias a la cesión de TCL por su lado, es el modelo de 65 pulgadas con una peana central, cuyo montaje, por cierto, requiere un poco de atención a las instrucciones, ya que es ligeramente diferente a modelos anteriores. ¡Pero nada de lo que preocuparse!
Una vez montada, el primer vistazo al diseño nos revela un marco plateado que, aunque quizás a los más tiquismiquis les pueda parecer un poco grueso al principio, una vez que la enciendes y la imagen llena la pantalla, te olvidas por completo de él.
Y es que el panel cuenta con unos bordes negros casi imperceptibles, de apenas un par de milímetros.
Pero hay más.
El mando a distancia ha sido completamente rediseñado. Es más pequeño, más compacto y con un acabado que denota una calidad superior. Una de las funciones que más he disfrutado es su sensor de movimiento: al cogerlo, las teclas se iluminan, algo tremendamente útil en ambientes oscuros. Esto, además de ser un detalle de diseño, demuestra que TCL ha pensado en la experiencia de usuario en todos los escenarios.
¿Lo malo? Que para conseguir esta compacidad, se han sacrificado algunas teclas de acceso directo. Pero sinceramente, con la interfaz de Google TV, casi lo prefiero así.
Otro detalle que merece la pena mencionar, y que agradecerán los preocupados por la privacidad, es el interruptor físico que permite desactivar el micrófono de la tele, un plus de seguridad que siempre se agradece.
La parte trasera del televisor también tiene sorpresas. En esta ocasión, TCL ha apostado por la prestigiosa marca de audio Bang & Olufsen, lo que nos da una pista de que el sonido no ha sido un aspecto secundario. La colocación de los altavoces y las habituales conexiones (HDMI, USB, Ethernet) completan un diseño robusto y funcional.
Hablemos de la imagen: ¿Cómo rinde realmente la C8K?
Llegamos a la parte que más nos interesa: el rendimiento de imagen. Tras un primer encendido, la tele nos saluda con el sistema operativo Google TV, pero con una interfaz personalizada por TCL, más bonita y con más opciones de ajuste.
De hecho, la guía de ajustes integrada es una herramienta fabulosa que te ayuda a calibrar la imagen a la perfección.
Mi consejo, y el que he usado para las pruebas, es el modo Filmmaker en SDR y HDR, ya que es el que mejor respeta la visión del director.
TDT, demos y el abismo de la calidad
Empezamos con la TDT, un clásico para cualquier prueba de televisor en modo «todoterreno». Lo que encontramos es un rendimiento correcto. La tele hace un buen trabajo, incluso con los canales UHD. No esperes milagros si pones una reposición de una serie de los 90, ya que la tele hace lo que puede con una señal de baja calidad. Pero en términos generales, la imagen es nítida y cumple su cometido.
Sin embargo, el verdadero espectáculo comienza cuando ponemos una de las demos diseñadas para exprimir el panel. La diferencia de calidad es, sin exagerar, brutal. Más definición, colores más vibrantes y un contraste que te deja boquiabierto.
Por supuesto, no podíamos faltar a la tradición y pusimos la mítica demo del ajedrez, que la TCL C8K maneja con una soltura pasmosa. Pero para ponerla en un verdadero aprieto, la demo del Geco, con sus luces intensas sobre fondos oscuros, nos reveló algo importante.
El elefante en la habitación: El blooming
Al probar el televisor desde diferentes ángulos, empezamos a apreciar un ligero blooming, ese halo de luz que a veces se filtra alrededor de objetos brillantes sobre fondos oscuros. Es cierto que desde una posición frontal es muy, muy leve, casi imperceptible, pero existe. Este fenómeno se hace más visible en condiciones de total oscuridad y al exponer la cámara a ciertos patrones.
Aunque la televisión hace un excelente trabajo en la gestión de las zonas de retroiluminación (FALD), es inevitable que con una cantidad tan ingente de nits, la luz se «escape» un poco por algún lado. Es el precio a pagar por esa potencia lumínica que, como veremos, es uno de los puntos fuertes del televisor.
En contenido real, como nuestra película de los tiburones en el Sena, la imagen es impresionante, con un nivel de detalle en las sombras muy bueno.
Sin embargo, al probar escenas con bandas negras, estas se veían ligeramente «levantadas», es decir, no completamente negras. Aunque la cámara lo exagera si véis el análisis en vídeo, es un detalle que, bajo ciertas condiciones, está ahí y es algo que hay que tener en cuenta.
Mediciones que ciegan y un HDR de escándalo
Para corroborar nuestras impresiones, sacamos la sonda de medición y los resultados son espectaculares. En SDR, con la luz al 15, obtuvimos unos 170 nits, una cifra más que respetable.
Si subimos la luz al 100, la tele nos regala unos cegadores 725 nits, que solo aconsejamos si la usas en un salón con muchísima luz ambiente, lo aviso
Pero el verdadero festival llega con el HDR. El pico máximo de brillo que logramos medir se acercó a los 3000 nits en una ventana del 30%. Es una cifra monstruosa que la mayoría de contenidos no van a alcanzar, ya que los masterizados actuales suelen rondar los 500-600 nits. Pero tener esa capacidad latente significa que las escenas más brillantes, como explosiones o reflejos, te van a dejar clavado en el sofá.
El paraíso de los gamers
Para los amantes de los videojuegos, esta tele es una auténtica pasada. Con una tasa de refresco de hasta 144 Hz y soporte total para Dolby Vision Gaming, la experiencia es fluida, inmersiva y, de nuevo, cegadora.
En las pruebas con juegos de última generación, como el de piratas de Yakuza, la imagen es simplemente espectacular. Además, la interfaz gaming de TCL es muy completa, mostrando toda la información técnica necesaria, ¡y cambia de color según la consola que tengas conectada! (azul para PlayStation, verde para Xbox, blanco para Switch).
La pregunta del millón: ¿Es «como un OLED»? La responsabilidad del analista
Y llegamos a la parte más peliaguda del análisis, donde quiero reflexionar sobre la frase del título: ¿Más es siempre mejor?
Sin duda, la TCL C8K es un paso de gigante respecto a la C6K. Es más premium, el mando es mejor, la construcción es superior, el sonido de Bang & Olufsen es un acierto y, por supuesto, la imagen es de otro nivel, con más nits y un sistema Mini-LED mucho más preciso. Pero la gran pregunta que se hacen muchos es: ¿se ve como un OLED?
Y aquí es donde, como analistas, debemos ser tremendamente honestos. La respuesta es un rotundo NO. Y es que no podemos comparar un televisor LCD, por muy avanzado que sea, con un televisor OLED. Son tecnologías fundamentalmente distintas. Un televisor OLED está formado por millones de píxeles autoemisivos que son capaces de encenderse y apagarse de forma individual, lo que crea un negro absolutamente puro y un contraste casi infinito. Un LCD, por contra, utiliza una luz trasera que, por muy bien que se gestione con el sistema Mini-LED, siempre va a tener limitaciones en la gestión del brillo y la oscuridad.
Decir que un LCD se ve como un OLED es, sencillamente, confundir a la gente. Es normal que un usuario que se ha comprado esta tele esté flipando con la calidad de imagen, y es comprensible que se deshaga en elogios. ¡La tele es buenísima! Pero un analista tiene la responsabilidad de ser objetivo y poner las cosas en perspectiva. No podemos caer en el clickbait fácil y prometer cosas que la tecnología no puede dar.
El televisor perfecto no existe. La TCL C8K es un televisor magistral dentro de su categoría. Ofrece una calidad de imagen brutal, un brillo que te deja ciego y unas características para gaming que son de lo mejor del mercado. Pero tiene sus pequeños peros, como ese ligero blooming que se manifiesta en ciertas condiciones.
Como consumidores, es importante entender las diferencias tecnológicas y no dejarse llevar por las exageraciones. El hecho de que un analista tenga un gran número de seguidores y transmita una opinión sesgada puede llevar a la decepción de quienes compran el producto con unas expectativas irreales.
Por eso, la honestidad es fundamental.
Conclusión
La TCL C8K es una auténtica joya tecnológica. Es un televisor que representa un salto de calidad brutal dentro de la tecnología LCD Mini-LED. Su brillo, su contraste, su rendimiento en HDR y sus prestaciones para el gaming son de lo mejor que se puede encontrar en el mercado.
La C8K es una tele espectacular y un claro contendiente en la gama alta de los LCD, pero no es la ‘asesina de OLEDs’ que algunos quieren vender. El hecho de que ofrezca más brillo y más zonas de atenuación local no la convierte automáticamente en mejor que un OLED, simplemente la hace una excelente tele en su propio derecho y el que decida comprarla desde luego estará más que satisfecho.


